Hackeando la música.

Siempre se habla de hackeo como sinónimo de algo ilegal o prohibido. Me gustaría revisar un poco esa definición 🤔.

Yo pienso al igual que muchas personas que la primera característica que define la palabra "hackear" es la curiosidad. Hacerse preguntas como ¿Qué es esto? ¿Y qué pasaría si...?

Hackear es también mirar un sistema desde otros ángulos válidos y posibles. Es explorar los límites e intentar expandirlos. Torcer las reglas.

Por lo general los aparatos con los que interactuamos todos los días están encerrados dentro de un gabinete, de una caja. No podemos ver lo que hay adentro. Como músicos y amantes del audio pensamos: ¿Es posible torcer las reglas de la música? ¿Es posible crear un dispositivo que permita explorar los límites y nuevas formas de aprender lo que hay atrás de una linda canción? De todo este proceso salió Klink. Un dispositivo que para algunos es un juguete y para otros un instrumento musical. 

A través de la música buscamos abrir la caja que encierra a todos los aparatos que nos rodean y despertar la curiosidad. Combinando bloques podrás no solo crear música, sino además entender la ciencia detrás de la canción. Por otro lado empezar a pensar la música no sólo desde un lugar de oyente que no hace más que escuchar, sino como alguien que puede interactuar con lo que está escuchando. Y después ¿quién sabe? Las posibilidades son infinitas.

¡Libera tu imaginación sin límites!


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